El futuro de la prensa

El número de julio de la revista Letras Libres se titula «Adiós a la prensa», y dedica varios artículos a los cambios irreversibles que están sufriendo los medios escritos. Un artículo de Arcadi Espada, otro de Gideon Lichfield y otro de Paul Starr repasan, partiendo de los orígenes del hecho periodístico, todas esas transformaciones y las consecuencias que llevan implícitas. Estos son algunos extractos del artículo de Starr:

«Durante los últimos trescientos años, los periódicos han podido desarrollarse y prosperar en parte debido a que sus lectores casi nunca han pagado el costo total de la producción. Desde el siglo XVIII y hasta mediados del XIX, muchos periódicos estuvieron políticamente subsidiados, ya fuera de manera directa por los gobiernos o a través de partidos políticos. Después, conforme se expandieron los mercados de consumidores, los periódicos vendieron no sólo noticias a los lectores sino, cada vez más, lectores a los anunciantes. Y cuantos más anunciantes ganaban, menos dependientes eran de uno solo de ellos.

La clave del surgimiento de periódicos independientes y poderosos en Estados Unidos durante el siglo XIX y principios del XX radicó en su función de intermediarios en el mercado, es decir, en conectar a un gran número de vendedores (anunciantes) con compradores en un área local. Esta función requirió cambios en los contenidos, el lenguaje y el diseño, encaminados a atraer a un público más amplio que incluía como lectores a las mujeres, la clase trabajadora y los inmigrantes. […]

Durante la mayor parte del siglo XX los periódicos fueron la fuente primaria de información para el público estadounidense. Ya se tratara de deportes, finanzas o política, los periódicos reinaban soberanamente.

De igual manera, sus anuncios eran el medio más fácil para encontrar oportunidades de trabajo o para saber el precio de los productos en los supermercados locales. Por eso, la gran mayoría de las familias sentían la necesidad de tener un periódico cada día, pero resulta comprensible que casi nadie quisiera pagar por dos. Los anunciantes preferían el periódico con mayor circulación, y los lectores tendían a preferir el periódico con más anuncios y más páginas de noticias. Esta circularidad condujo a una ley de la selva periodística: la supervivencia del más gordo.

[…] Si existe un factor determinante tras la actual crisis financiera de la prensa, éste es sencillamente que internet ha socavado el papel del periódico como intermediario. Los anunciantes no necesitan montarse en las noticias para llegar a los consumidores, y los consumidores tienen otras formas de encontrar productos y ofertas. Los periódicos tampoco pueden reproducir en línea la posición de monopolio de la que gozaran en su versión impresa durante las últimas décadas en tanto únicos sobrevivientes de sus zonas metropolitanas, así que ya no tienen ese poder para fijar los precios de los anuncios que Buffett describe como “paraíso económico”. Craigslist, eBay y muchos otros sitios de internet proporcionan alternativas, y ninguno de ellos corre con los gastos de la producción de noticias.

Además, los consumidores no tienen que pagar por leer las noticias en línea. Con sus ediciones impresas los periódicos eran capaces de hacer dinero desde ambos extremos: cobraban a los anunciantes por cada par de ojos, y también le cobraban a cada par de ojos. […]»

Los artículos, completos, también pueden descargarse en formato pdf en la web de la revista.

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