Algunos contratos de edición (VII)

Continúa el informe de Mariona Sardà sobre un contrato de Editorial Everest.

«Cláusula cuarta

“CUARTA.— Si los trabajos entregados no se ajustaran a las instrucciones y líneas del Proyecto y la Editorial no aprobara las ilustraciones presentadas, el Ilustrador se compromete a presentar otras tantas nuevas acordes a las pautas y directrices marcadas por la Editorial. La nueva entrega, con la revisión y corrección conforme a los términos pactados, deberá efectuarse en plazo no superior a QUINCE días, transcurridos los cuales sin que se haya realizado, la Editorial podrá rescindir el contrato sin que el Ilustrador tenga derecho a indemnización alguna.”

Las líneas del proyecto deben quedar fijadas de forma muy clara, y formando parte de un anexo del contrato, puesto que los ajustes solicitados a las mismas y la aprobación oportuna de la Editorial no puede alargarse indefinidamente. La rescisión que en esta cláusula se plantea debería suponer la indemnización al ilustrador, al menos, con el importe correspondiente al trabajo encargado y debidamente realizado.

Cláusula sexta, 1.er párrafo

“SEXTA.— En virtud del presente contrato y, una vez aceptadas las ilustraciones por la Editorial, el Ilustrador cede, en exclusiva, a la Editorial el derecho de reproducción, transformación, distribución y comunicación pública, incluida la puesta a disposición de ejemplares, sobre las ilustraciones para su explotación en cualquier medio, formato y modalidad, en el ámbito territorial mundial y durante el plazo máximo de protección que le confiere la Ley de Propiedad Intelectual.”

Tal como establece expresamente el artículo 57 de la LPI: Las cesiones de derechos para cada una de las distintas modalidades de explotación deberán formalizarse en documentos independientes.

Asimismo, el artículo 43.2, que también sería de aplicación, establece: … Si no se expresan específicamente y de modo concreto las modalidades de explotación de la obra, la cesión quedará limitada a aquella que se deduzca necesariamente del propio contrato y sea indispensable para cumplir la finalidad del mismo.

Todo ello nos indica que las cesiones de los derechos deben ajustarse a las necesidades del cesionario (que es quien recibe los derechos), a la finalidad del propio del contrato y a la voluntad del cedente (que es quien otorga los derechos), no deben ser unas cesiones globales que impliquen que el Editor pueda hacer en cualquier momento lo que mejor le parezca, y sin el consentimiento del autor.

No se señala la duración del contrato, y ello implica, o que se entiende como un contrato de obra colectiva, cuyos comentarios ya hemos vertido anteriormente, o debe entenderse que la cesión de los derechos lo será para 5 años (artículo 43 de la LPI).

Cláusula sexta, 2.º párrafo

“Así mismo, se contemplan, entre otros fines, las exposiciones que organice la Editorial, con mención expresa de la autoría de las imágenes, y en las cuales se podría realizar la comercialización de productos u objetos que pudieran incorporar las ilustraciones recogidas mediante el presente contrato.

Para cualquier uso distinto de las propias publicaciones de la Editorial, ésta abonará al Ilustrador un 10% sobre el PVP sin IVA de dicho producto, o de la parte proporcional que corresponda.”

El merchandising con la obra del ilustrador debe ser objeto de un contrato aparte, con sus acuerdos específicos bien delimitados.»

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