Algunos contratos de edición (II)

Prosigue el informe elaborado por Mariona Sardà sobre el contrato de edición propuesto por Santillana Ediciones Generales, S.L.

«Cláusula Quinta:

“QUINTA.- CESIÓN DE DERECHOS

Realizadas y entregadas las ilustraciones por el ILUSTRADOR, y aceptadas por el EDITOR, aquel cede a éste la totalidad de los derechos de explotación sobre las mismas, para su incorporación a la OBRA, en cualquiera de las ediciones que el EDITOR pudiera publicar; también podrá utilizar el EDITOR las ilustraciones objeto de este contrato en cualesquiera materiales promocionales o complementarios de la OBRA que pudieran ser publicados.

La cesión que por el presente contrato se lleva a efecto lo es para todo el mundo, y con carácter de exclusiva. El EDITOR podrá ejercitar los derechos de distribución y venta en todos los canales de distribución existentes o que existan en el futuro.

Los derechos cedidos en virtud de este contrato podrán ser ejercitados por el EDITOR en las siguientes modalidades:

1) FORMATO LIBRO

a) Tapa dura o cartoné.

b) Rústica.

c) Ediciones económicas o de bolsillo.

d) Club del Libro.

e) Fascículos.

f) Ediciones especiales para quiosco.

g) Reproducción parcial, resumida o abreviada, tanto en forma de pre como de post publicaciones.

h) Reproducción impresa, tanto en forma parcial como total, en publicaciones periódicas, o en forma resumida, abreviada o compendiada, o en cualquier otro tipo de operación promocional o especial no ejercitada por el EDITOR.

i) Editar la OBRA en versión completa, condensada o abreviada, en antologías, libros escolares y otras ediciones especiales, sean promocionales o no.

j) Editar la OBRA en la modalidad de impresión bajo demanda, en virtud de la cual el EDITOR queda facultado para imprimir uno o más ejemplares individuales de la misma, en cualquier formato, en respuesta a solicitudes recibidas directamente, por cualquier medio, del consumidor final. En esta modalidad de explotación, por su propia naturaleza, no será de aplicación lo dispuesto en este contrato sobre máximo y mínimo de ejemplares por edición.

El EDITOR realizará la edición de la OBRA en la modalidad de Rústica o Cartoné (Principal) dentro del sello Alfaguara, quedando facultado para efectuarla en las restantes modalidades y en cualquiera de sus sellos y colecciones, según la coyuntura del mercado, de acuerdo con los usos vigentes en el sector profesional para las obras del género al que pertenece la que es objeto de este contrato.”

Tal como establece expresamente el artículo 57 de la LPI: Las cesiones de derechos para cada una de las distintas modalidades de explotación deberán formalizarse en documentos independientes.

Asimismo, el artículo 43.2, que también sería de aplicación, establece: … Si no se expresan específicamente y de modo concreto las modalidades de explotación de la obra, la cesión quedará limitada a aquella que se deduzca necesariamente del propio contrato y sea indispensable para cumplir la finalidad del mismo.

Todo ello nos indica que las cesiones de los derechos deben ajustarse a las necesidades del cesionario, a la finalidad del propio del contrato y a la voluntad del cedente, no deben ser unas cesiones globales que impliquen que el Editor pueda hacer en cualquier momento lo que mejor le parezca, y sin el consentimiento del autor.

El último párrafo de la Cláusula Quinta tampoco puede admitirse, puesto que el Ilustrador podrá utilizar siempre la obra por él realizada para su promoción personal y profesional, citando a la editorial y a la obra en la que se reproduce.

La cesión que pretende Santillana no puede ser más global y total, a fin de que no quede ni un solo resquicio de decisión por parte del Autor sobre la obra.»

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2 Responses to “Algunos contratos de edición (II)”

  1. javi

    Je, aun me acuerdo de que, para que firmase ese contrato -o uno muy parecido-, el responsable de la cosa en Santillana me dijo que con ellos trabajaban miembros de la Asociación y ninguno se había quejado. El viejo truco de sembrar una sospecha, pero igualmente me escaqueé.

    Normalmente, para el curro en un libro de texto, en mi caso al menos, el ‘contrato’ suele ser verbal: tantos dibujos, tanto dinero, ¿estás de acuerdo? Si; no; lo podemos discutir. En un par de ocasiones me mandaron a casa, después de terminado el trabajo, un contrato con condiciones abusivas para que lo firmase. La primera vez lo hice y a la segunda lo ignoré, lo que motivo que me llamasen, con malos modos, para preguntar que qué pasaba, que se lo mandase de una vez etc. No lo hice y desde entonces no he vuelto a saber de ellos. Pienso, pero sin base alguna, así que me gustaría si alguien me lo puede aclarar, que es mejor no firmar nada a firmar algo que concede a la empresa derechos que van más allá de la ley, de este modo que digo al menos tu trabajo va a estar amparado por los mínimos que la ley establece, pero asimismo pienso que si desde el principio dejas muy claro que conoces tus derechos, ellos, si están interesados en tu trabajo, se van a adaptar a eso, porque en el fondo estos contratos los hacen ‘por si cuela’.

    Lo más irónico de la cosa es que ¿sabeis como se llamaba la entidad de Santillana a favor de la cual yo cedía los derechos? La Oficina del Autor. Con dos cojones, los colegas.

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