Extractos del Informe 2008: Algunas conclusiones

«Las tendencias expuestas en los distintos sectores tienen unas causas y unas consecuencias. En el sector de la edición, parece claro que las causas vienen ligadas a los ciclos de circulación imperantes en la distribución, con la aparición masiva de “títulos fantasma” (libros sin esperanza de venta pero que generan ingresos temporales por liquidación de distribución), la reducción del ciclo de vida del libro y la reducción de las tiradas; todo esto tiene un gran impacto en el sistema clásico de pago por royalties y adelantos.

En cuanto al de la prensa, la crisis provocada por la disminución de ingresos publicitarios se une al desplazamiento de la difusión hacia Internet, que ya ha sido la línea de expansión de los grandes periódicos. Los menores costes que implica Internet (que no precisa de impresión ni distribución) están ya haciendo rentable un medio que hasta ahora se consideraba solo una apuesta para el futuro; aunque todavía hay un sector amplio de la población sin acceso a Internet, ese acceso solo puede ir a más. La novedad del medio, sin embargo, hace que no exista ninguna tradición al respecto de su tarifación, lo cual de momento está siendo muy perjudicial para los intereses del ilustrador. Las revistas tienen una problemática muy semejante, aunque su funcionamiento y sus criterios de amortización se parecen bastante a los del libro: se editan en muchos casos para beneficiarse a la vez que de la publicidad, del sistema de liquidación de devoluciones.

En todo caso, la incidencia de la crisis económica es real, pero eso no deber servir para que sea precisamente el ilustrador el que pague sus consecuencias. Si es entendible que a unas menores ventas o menores ingresos publicitarios se corresponden menores retribuciones, no lo es que para la generalidad de los casos el principio de proporcionalidad sea por norma menoscabado por la industria.

Parece evidente que el ilustrador tiene que dotarse de una serie de protocolos de actuación para afrontar los nuevos medios de difusión digital. El hecho de que una de las vías de futuro para la web sea la gratuidad aparente de buena parte de los contenidos —como reflexiona Chris Anderson, el director de la revista Wired, en el artículo que sirve de avance de contenidos de su próximo libro («Free! Why $0,00 is the future of business»), en el que, entre otras cosas, equipara el coste tendente a cero de Internet (almacenaje, ancho de banda) con el impacto que hubiese tenido en nuestra sociedad que la electricidad tuviese también un coste tendente a cero— no implica que sus contenidos no tengan un coste para el editor o dueño del sitio web. Dado que el trabajo del ilustrador va a seguir siendo necesario, tendrá pues que baremarse qué tarifas son las que este debe exigir de acuerdo con el uso que se va a dar a su obra. El tarifario de 2007 de la Association of Illustrators (Reino Unido), comenta al respecto: “Debido a la falta de regulaciones específicas y a la práctica habitual en esta área, los precios tienden a seguir estructuras tradicionales hasta donde es posible; por ejemplo, para las ilustraciones usadas en sitios web junto a artículos periodísticos se toma como referencia los equivalentes impresos para tener una indicación de la tarifa apropiada. Como en todas las otras áreas de la industria, el perfil del cliente y la utilización del encargo son los factores predominantes para llegar a un precio que satisfaga el trabajo en primera instancia.” Precisa, en cambio, que “Por su propia naturaleza, los sitios web tienen una presencia internacional, así que los límites nacionales tradicionales y las tablas de tirada/difusión son irrelevantes. Para calcular el estatus de un sitio web se recomienda tener en cuenta el número de visitas que recibe diariamente (no número de ‘accesos’ [‘hits’], que son engañosos). […] Los otros factores que hay que considerar son el perfil del cliente y el tipo de uso. Las licencias raramente se extienden más de 12 meses, y normalmente se requieren para mucho menos. En el área de los artículos periodísticos se espera un crecimiento considerable en los archivos online, así que los ilustradores deberían tener en cuenta tarifas de reutilización para los trabajos existentes y asegurarse de que el uso en la red está claramente separado del uso impreso en los encargos en curso”».

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