Caras y cruces del libro (II)

«En la medida en que las empresas aspiran a una recuperación “rápida” de las inversiones, se obligan a desarrollar productos que atiendan a demandas preexistentes. Operan en el presente, con libros cuyo ciclo de vida es corto. Como no podría ser de otro modo, la identificación de las apetencias del mercado (o la implantación de otras nuevas), requiere costosas inversiones en marketing y publicidad, a fin de minimizar las incertidumbres, fomentar el consumo y así recuperar aceleradamente las inversiones y maximizar las ganancias. Orientadas al polo económico, tal como lo identifica Pierre Bourdieu, estas empresas privilegian ante todo el carácter de mercancía del libro y desarrollan estrategias dirigidas a explotar sus características más comerciales. Bajo este paradigma, los actores de la industria del libro ven modificados radicalmente sus roles. La figura del autor como creador singular no es determinante, pues lo que se necesita, en realidad, son profesionales capaces de producir o reproducir formas inmediatamente exitosas. La figura del editor, también se desvirtúa; su autonomía se anula en la medida que su labor se encuentra supeditada a las directrices del departamento comercial. Los canales de venta más propicios, y en consecuencia aquellos que se privilegian, son los que mejor se adaptan a las estrategias del consumo masivo: supermercados y grandes superficies.. El ciudadano, concebido como cliente.

[…]

Considero que los ilustradores que recién se inician, en tanto futuros autores, y actores de esta industria, no deberían ignorar esta realidad. Creo que es vital para el ejercicio de su profesión conocer de antemano las filosofías con las cuales se conducen las empresas editoriales, a fin de reconocer el grado de subordinación o de autonomía respecto del mercado que se concederá a su trabajo, la indiferencia o el reconocimiento hacia su labor.

[…]

Como he dicho antes, la realidad establece innumerables matices. Y los ilustradores y editores no nos debatimos a diario entre ignorar o vigilar obsesivamente al mercado. No es a cara o cruz. Sólo que la cruz y la cara, de un modo u otro, están siempre.»

Extractos de la intervención de Alejandro García Schnetzer, editor de Libros del Zorro Rojo, en la mesa redonda «Prensa y edición: globalización y nuevos medios» (Barcelona, 22/11/2008). El texto íntegro será publicado próximamente.

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