Caras y cruces del libro (I)

«[…] Desde la segunda mitad del siglo XVIII y a lo largo de todo el siglo XIX se sucedieron en Europa vastos desplazamientos demográficos del campo a la ciudad como consecuencia de la industrialización. Los avances en materia de educación, implementados para el control social, incorporaron nuevos públicos a los ya existentes. Específicamente: mujeres, niños y obreros. Esta nueva configuración del mercado lector originó una demanda inédita de lo impreso que propició gradualmente dos fenómenos: por una parte la autonomía del editor respecto de sus otras ocupaciones tradicionales, como la de librero o impresor; y por otra, la profesionalización del autor.

[….]

Como señala Armando Petrucci (y como ningún librero desconoce), el lector actual se comporta en el mercado del libro de modo desordenado e imprevisible: compra y no compra, elige y no elige, se deja seducir por una reducción en el precio, luego por la presentación gráfica, se conduce manipulado por el bombardeo publicitario, sigue unas modas, y enseguida las abandona por otras. Sólo en el grupo de los lectores experimentados sobreviven gustos más o menos estables, pero por su número dentro de la sociedad, estos lectores no interesan demasiado a los patronos de la industria editorial. Esa industria editorial que, a su vez, ya no está en manos de agentes culturales sino de agentes económicos. Recordemos que el 80% de la oferta editorial proviene de los grupos editoriales.

Podríamos resumir la relación entre el mercado y la producción como una superposición caótica que se retroalimenta. Armando Petrucci lo ha razonado lúcidamente: Por una parte, una demanda variable y fragmentaria; por otra, una oferta que ha enloquecido y que, carente de un marco de referencia a la hora de organizar su producción, ofrece productos de triviallitteratur y clásicos en ediciones de bolsillo, instant-books periodísticos de pésima elaboración y ensayos filosóficos, recopilaciones de chistes y novela negra, ciencia ficción y poesía, todo de modo indiferenciado, sin que el sello editorial ni el aspecto comercial, ni sobre todo el precio sirvan para discriminar el amasijo de libros diariamente producido. […]»

Extractos de la intervención de Alejandro García Schnetzer, editor de Libros del Zorro Rojo, en la mesa redonda «Prensa y edición: globalización y nuevos medios» (Barcelona, 22/11/2008). El texto íntegro será publicado próximamente.

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